Núria Marín (L’Hospitalet de Llobregat, 1963) se muestra satisfecha, aunque con muchos proyectos que se han quedado en el aire, con la pandemia, y que ahora se podrían concretar en el próximo mandato. Alcaldesa de L’Hospitalet desde abril de 2008, cuando sustituyó a Celestino Corbacho, arrasó en las elecciones de 2011, 2015 y 2019, año, también, en el que fue elegida presidenta de la Diputació de Barcelona. Ahora aspira a gobernar cuatro años más, desde una cierta comodidad, después de un caso judicial que la mantuvo en vilo. Ha visto como uno de los concejales del PSC, Jaume Graells, se convertía en el candidato a la alcaldía de ERC, y espera que los comicios de mayo pongan a cada uno en su lugar. Marín habla con tranquilidad desde su despacho como alcaldesa. Tiene otra responsabilidad, la de presidenta de la Diputació de Barcelona, que muestra a lo largo de esta entrevista con Metrópoli. Esa tranquilidad no le lleva a morderse la lengua. Al contrario. Y señala, una y otra vez, que hay administraciones que tienen determinadas competencias que no las ejercen. Su mirada es dura hacia el departamento de Interior, en referencia a los problemas de seguridad de muchos barrios del área metropolitana de Barcelona y de L’Hospitalet en concreto: "El departamento de Interior parece que está gobernado por la CUP", asevera sin complejos.

¿Cómo encara la campaña la alcaldesa Núria Marín tras haber cerrado el caso judicial que le afectaba?

Ha sido un mandato atípico, por muchos motivos. Empezó con la pandemia y el temporal Gloria. Se creó una situación totalmente inesperada y desconocida y yo también la afronté desde mi responsabilidad como presidenta de la Diputació de Barcelona. Nos centramos en todo lo que tiene que ver con las personas, para que nadie se quedara atrás. Y el tema judicial tampoco ayudó a que fuera un mandato normal. Pero también es cierto que, desde el primer momento, tenía claro mi inocencia. Y continuamos trabajando, con la idea de afrontar cuestiones que se habían quedado un poco en paréntesis como consecuencia del confinamiento por la pandemia. Se consiguió un pacto de ciudad, en el que todos los actores implicados, desde comerciantes a empresarios y sindicatos, consiguieron impulsar hasta 224 acciones concretas. Y hemos cumplido el 85% de ellas, desde la premisa de que las obras en un Ayuntamiento van lentas, porque en las administraciones hay procesos muy escrupulosos. En términos generales estoy satisfecha porque, realmente, hemos podido ayudar en un momento tan complicado a mucha gente.  

¿Ha quedado algún proyecto importante en el aire?

Lo que hay son proyectos maduros, que de forma casi inmediata los podremos ver. El primero es todo lo relacionado con el BioClúster de innovación y salud y también el soterramiento de la Gran Via. Otro es el de Can Rigal y el cuarto, que tras la pandemia cobra más sentido, es el llamado Hospitalet 6.0, que es un proyecto de innovación, de digitalización, para que nadie se quede atrás. Porque la pandemia nos ha hecho ver que la forma de relacionarse con la administración ha cambiado. Todo se puede hacer a través de Internet, desde pedir hora con el médico, hasta la matrícula de los hijos, o poner una denuncia ante los Mossos d’Esquadra. Pero determinadas generaciones no han entrado en ello. Existe un distanciamiento enorme. Y eso nos obliga a poner en marcha proyectos en los que íbamos trabajando. Debemos luchar contra la brecha digital, y que la gente mayor pueda hacer todos los trámites, independientemente de los conocimientos que tenga. Hemos atendido ya a casi 7.000 personas. Y que todas ellas quieren funcionar de forma autónoma, no quieren depender de sus hijos o de sus vecinos. Si quieren aprender se les enseña. Y si lo prefieren, se lo hacemos nosotros.

¿Entonces?

El programa nos ha posibilitado la formación de gente joven, que se sienten reconocidos por la ayuda que realizan, en dos puntos de la ciudad que se han habilitado para realizar esas gestiones. Uno, que es fijo, está en La Florida y el otro es itinerante, y ahora está en el barrio de Sant Josep. Son jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban, y que ahora se sienten muy valorados y la gente los adora. Todo eso es el programa Hospitalet 6.0, que incluye, también, la atención a los comerciantes para que no se queden atrás en la digitalización. La otra gran cuestión que atendemos es la emergencia climática, con la necesidad de hacer la ciudad más verde. Con el proyecto de soterramiento de la Gran Via vamos a recuperar 580 mil metros cuadrados de zonas verdes.

Núria Marín, en su despacho, durante la entrevista con 'Metrópoli' / GALA ESPÍN - METRÓPOLI

¿Se ha consolidado L’Hospitalet como un centro económico, a partir de la plaza Europa?

Yo creo que sí, sin duda. Hay que pensar que en el año 2000 la ciudad no tenía ningún hotel. Y el número de puestos de trabajo que teníamos localizado podría llegar a los 60.000. Ahora estamos en 104.000 puestos de trabajo, con 22 hoteles. Eso significa que se ha generado una economía en un sector que para nosotros es también importante, como es el turístico, ligado al turismo de negocios, muy asociado a la Fira de Barcelona. Estamos abordando la ampliación de 60.000 metros cuadrados de la Fira, y es evidente que la plaza Europa y todo lo que implica, con el desarrollo del Clúster biomédico de innovación y salud es para nosotros muy importante para el presente y el futuro, con la idea de generar 50.000 puestos de trabajo que serán oportunidades para mucha gente de la ciudad, pero también para nuestro entorno metropolitano. Eso antes no sucedía, con mano de obra de L’Hospitalet que se iba a trabajar a Martorell o a Barcelona. Ahora vienen a trabajar a nuestra ciudad. Y luego hay una cuestión muy importante. Los impuestos que pagan las empresas que tenemos situadas en el distrito económico alcanzan aproximadamente los 30 millones de euros. Con ellos financiamos el 100% de las políticas sociales que hace este Ayuntamiento. De eso se trata, de generar oportunidades y riqueza y distribuirla entre los colectivos que más lo necesitan.

Hay críticas, sin embargo, a la falta de más espacios verdes, con la idea de que L’Hospitalet habría llegado a su máximo nivel de crecimiento. ¿Lo comparte?

Estoy de acuerdo en que debemos tener más zonas verdes en la ciudad, pero también tengo claro que debemos tener viviendas dignas y que en estos momentos el 75% del parque de viviendas es anterior a los años de los inicios de la democracia. Ahora tenemos una gran oportunidad con los fondos europeos para rehabilitar edificios, para que sean más eficientes desde el punto de vista energético. Las críticas están bien, pero algunas no las comparto. Hay que recordar a algunos partidos políticos que gobiernan que se pongan las pilas y empiecen a desarrollar las políticas que tanto critican. Los Ayuntamientos ofrecen suelo, pero la competencia de vivienda es de la Generalitat. Y la política de vivienda de la Generalitat, vamos a decirlo finamente, deja mucho que desear. Y el parque de vivienda pública de la Generalitat en esta ciudad se podría gestionar muchísimo mejor y vigilar muy bien las okupaciones, y que las comunidades funcionen. Porque lo que se ha olvidado es que se debe primar el consenso, y, gobierne quien gobierne, en el Gobierno de España, en el Govern de la Generalitat, o en los Ayuntamientos, se debe trabajar en una misma dirección.

Ha hablado de okupaciones. ¿En viviendas públicas?

Tenemos una en Victoria Kent, en la Ciudad de la Justícia, en la Avenida Carrilet, y otra en la Avenida Catalunya. Hablo con mucha gente cuando voy por las calles de la ciudad y la situación deja mucho que desear. Las condiciones de las viviendas no son las más adecuadas, incluso en una de las promociones no hay agua caliente desde hace cuatro meses. Se ha puesto algún parche, pero no se ha dado la solución. No quiero ahora criticar a nadie, pero se habla mucho de vivienda y se ha hecho entre cero y nada, y esa competencia es de la Generalitat. Se ha invertido muy poco, no hay ayudas para la rehabilitación y solo hemos tenido algún tipo de ayudas directamente desde el Ministerio. Por eso repito que está bien criticar, pero cuando uno tiene la responsabilidad de gobernar en otras instituciones…

L’Hospitalet se ha caracterizado en los últimos años por acoger proyectos que Barcelona no quería. ¿Es una estrategia frente a lo que algunos denominan la 'Barcelona del No'?

No se trata de una estrategia. Lo que hay es una estrategia en esta ciudad, en L’Hospitalet, que pasa por definir primero lo que queremos, y también lo que no queremos. Y eso se hizo en un determinado momento cuando tuvimos la crisis económica. Todo se paralizó, y se decidió en qué sectores debíamos concentrar nuestros esfuerzos. Y lo tenemos claro: apostamos por el clúster biomédico, por una economía ligada también al deporte y relacionada con la salud, por el turismo de negocios y la cultura. Son proyectos, además, relacionados con el área metropolitana. A partir de eso, si recibimos una propuesta desde Barcelona, desde Ámsterdam, o desde cualquier parte del mundo, pues la estudiamos siempre que encaje en el proyecto de ciudad. Lo importante es que esas oportunidades que se puedan recibir se estudien a partir de la realidad metropolitana. Puede que no encaje en Barcelona o en L’Hospitalet, pero sí en otras ciudades metropolitanas.

Núria Marín, en la plaza al lado del Ayuntamiento de L'Hospitalet / GALA ESPÍN - METRÓPOLI

El proyecto del Hermitage en L’Hospitalet, que es diferente al de Barcelona, ¿sería una de esas oportunidades que sí encajan?

Creo que ya no se debería llamar el Hermitage. Pero lo que sí hay es una propuesta bastante seria y muy bien valorada que en estos momentos está en un proceso de licitación. Es un proyecto cultural, innovador y que puede ser muy interesante. Pero que está en manos de los técnicos para que lo valoren.

Una cuestión que ha causado polémica en Barcelona es la relacionada con las 'dark kitchen' (cocinas fantasma). La alcaldesa Colau las ha restringido, para que se instalen en la Zona Franca. ¿Las puede acoger L’Hospitalet?

No tenemos ninguna intención ni ningún interés en que se instalen aquí. Otra cosa es que el Ayuntamiento no puede prohibir nada que cumpla con los requisitos legales. No lo puede hacer ni la alcaldesa Colau ni la alcaldesa Marín.

¿Qué balance hace del mandato de Colau, de la relación mantenida con ella a lo largo de los últimos ocho años y pensando en la posibilidad de que haya un cambio en la alcaldía en Barcelona?

Yo con la alcaldesa Colau, más allá de ella, lo que tengo claro es que como Ayuntamiento debemos tener una relación lo más estrecha posible, porque somos municipios que compartimos calles, que compartimos proyectos, como la Fira de Barcelona o la Ciutat de la Justícia. Nuestra relación institucional debe ser correcta y fluida. Y yo he mantenido esa relación con todos los alcaldes de Barcelona con lo que he coincidido en el tiempo. Es evidente que tengo más cosas en común con Jaume Collboni, y tenía más con Jordi Hereu que con Xavier Trias. Pero eso no ha sido obstáculo para mantener una buena relación con Colau. Yo fui muy honesta por mi parte, porque cuando ella tomó posesión, yo le pedí de forma inmediata una entrevista para dejarle claro que siempre y cuando ella hablara y opinara de su ciudad yo no tendría nada que decir. Pero si lo hacía sobre cosas que compartimos, yo estaría dispuesta a decir también cuál era mi opinión. Si criticaba a la Fira, como empezamos a escuchar, yo saldría en defensa de la Fira, porque para L’Hospitalet y para Catalunya es muy importante. Eso quedó claro desde el inicio. Le dije que la Fira no es del Ayuntamiento de Barcelona, que es una institución y que, gracias al esfuerzo de todos, tira adelante. Creo que ahora ella se ha dado cuenta de la importancia de esta institución.

¿Tuvo mejor relación con Xavier Trias?

A ver, con Xavier Trias es muy difícil llevarse mal, por su forma de ser. Es un hombre muy amable. Hemos mantenido una muy buena relación, incluso cuando no ha sido candidato ni alcalde. Las dos ciudades, a nivel institucional, han funcionado bien respecto a los temas que compartimos. Debemos pensar, sin embargo, que hemos pasado el procés, y que ha habido momentos muy complicados. El país ha pasado por una situación muy difícil. Lo que tengo claro, en todo caso, es que esta ciudad, institucionalmente, por el bien de los ciudadanos, debe mantener la mejor relación con la Generalitat, con los Ayuntamientos y con el Gobierno de España, a pesar de que yo me he peleado con los presidentes del Gobierno y con secretarios de Estado por los soterramientos de las vías del tren. Pero ahora estamos trabajando, precisamente, para que eso sea una realidad.

Ese consenso institucional sobre la Fira, ¿lo ha roto ahora ERC, con el cambio de la dirección general de Fira 2000?

Yo creo que ERC se ha equivocado, porque la Fira siempre ha sido una institución de consenso, con la apuesta por la colaboración público-privada, y contando con la Cámara de Comercio de Barcelona. Que todos los actores estén en contra de esa decisión, y que se haya impuesto, me parece un grave error. Lo ideal sería saber reconocer ese error y corregirlo. Y no sé si serán capaces de admitirlo. Estamos en un momento clave, con la ampliación en 60.000 metros cuadrados de la Fira, cuando estamos negociando con los propietarios los últimos flecos. Cambiar de interlocutores en estos momentos y hacerlo sin que los anteriores lo estuvieran haciendo mal, era innecesario. Igual no se cuestionaba tanto el hecho, como el momento de esa acción. Creo que no han sido lo suficientemente inteligentes para valorar esa cuestión.

Núria Marín, en la entrevista con 'Metrópoli' / GALA ESPÍN - METRÓPOLI

Mencionaba antes el problema de las okupaciones. ¿Ha habido un cambio respecto a los alcaldes socialistas del área metropolitana, que ahora tienen más claro que hay que hablar de seguridad y afrontar lo que suceda?

En lo que a mí respecta yo siempre he hablado de seguridad y de las okupaciones. Y he hablado de todos los problemas que los ciudadanos tienen, y la seguridad es uno de los más importantes. Hemos de decir las cosas como son. Y lo primero que debemos decir es que la competencia en materia de seguridad ciudadana es de la Generalitat. A veces nos olvidamos de esto, de ese ‘pequeño detalle’. Hay que recordar, también, que el 50% de todas las okupaciones en España están concentradas en Catalunya, y que esas okupaciones se concentran en el área metropolitana, con actitudes mafiosas, delincuenciales. Llevamos tiempo denunciando que se deben gestionar, que se deben hacer políticas para evitarlas, como se está haciendo en otras regiones de España. ¿Por qué tenemos la mitad de las okupaciones aquí? Algo falla, algo no se está haciendo bien y creo que le corresponde al departamento de Interior. Aquí no se aborda, se mira para otro lado.

¿Es por ineficacia, por interés político en no actuar en determinadas zonas?

Bueno, lo que pasa es que el departamento de Interior parece que está gobernado por la CUP. Yo no tengo ningún complejo en decir que en ese tema no se está actuando, y que los locales se okupan, en muchos casos, por personas que son delincuentes, porque no son familias con criaturas que no tienen otro lugar donde vivir. Estamos hablando de okupaciones ilegales y mafiosas, delincuenciales, por tanto, que generan muchos problemas en las comunidades. Nosotros, para luchar contra esa percepción de inseguridad que muchos ciudadanos tienen, hemos ampliado la plantilla de la Guardia Urbana, con 400 agentes. Si miramos otras ciudades de un tamaño similar, tenemos una gran diferencia en positivo en cuanto al número de agentes. Pero exigimos más presencia de Mossos en la ciudad y más presencia de la Polícia Nacional, porque, en materia de extranjería tiene competencias y L’Hospitalet tiene un número de extranjeros importante. En cuanto a los Mossos, deben ser más y actuar con directrices claras. En cuanto a la Guardia Urbana, hemos adoptado un modelo de proximidad, paseando por las calles, hablando con los ciudadanos y con los comerciantes. Los municipios estamos actuando, estamos destinando recursos técnicos, humanos y económicos, pero necesitamos que quien tiene la competencia en materia de seguridad se ponga las pilas porque, si no, estamos cojos.

¿Y por qué no llega más Policía Nacional?

Hay municipios de Catalunya que son reacios a la presencia de Policía Nacional. Nosotros no somos reacios. Me da igual que seamos del mismo color que el Gobierno central. Yo reivindico esos agentes de Policía. Lo hemos hecho de forma privada y pública. Espero que, poco a poco, se vayan complementando las plantillas. No creo que la Generalitat se oponga a que la Policía Nacional actúe en la segunda ciudad de Catalunya.

Núria Marín, alcaldesa de l'Hospitalet de Llobregat / GALA ESPÍN - METRÓPOLI

¿Y qué sucede en barrios como La Florida, con una gran sensación de inseguridad?

Ha mejorado con el esfuerzo de todos. Tuvimos una reunión con Interior, y se estableció un dispositivo especial que empezó en noviembre y funciona de forma positiva. Con los vecinos, hace muy poco, también hemos tenido reuniones y se avanza. Pero el problema no lo vamos a solucionar al 100%. Por eso reclamo que nos pongamos todos las pilas, y, fundamentalmente, los que tienen la competencia. También es verdad que necesitamos cambios legislativos y saber interpretar las propias leyes, para no dar rienda suelta a las mafias y a los delincuentes. Y pongo otro ejemplo que también crea mucha inseguridad como son los patinetes. La gente mayor está asustada cuando sale a la calle. Un golpe con un patinete puede resultar una desgracia. Y, de hecho, me da también miedo a mí misma. Necesitamos patinetes con matrícula, con seguro y que los Mossos o la policía local puedan requisarlos. Y debemos tener en cuenta, también, que en muchos casos se puede hablar más de incivismo que de inseguridad.

Una de las figuras que ha causado problemas en La Florida es el cantante Morad. Parece que la cosa está ahora más tranquila, y no se habla tanto de él.

Debe tener conciertos fuera. Es una persona que está triunfando. Yo no creo que quiera tener problemas policiales ni judiciales y, por tanto, igual ha considerado que dejaba esa etapa más conflictiva y se dedicaba a sus actuaciones musicales.  Hemos intentado el diálogo y el pacto, que para nosotros es lo principal, pero para ello debe haber voluntad de todas las partes. Nosotros tenemos esa voluntad, pero no hemos conseguido sentarnos. Él se crio aquí y salió de nuestro Plan Integral. Es una pena, sinceramente.

¿La gobernación metropolitana, se debe potenciar, mejorar?

Acabamos de aprobar el plan director metropolitano, que estaba vigente desde 1976. La sociedad ha cambiado por completo y ahora tenemos ya un nuevo plan actualizado, que contempla la construcción de 217.000 viviendas, y el 50% aproximadamente son de promoción pública, y el 50% de esas son de alquiler. La ley nos permite gobernar sobre algunos temas como el transporte y las políticas van orientadas al medio ambiente. ¿Qué podemos hacer para mejorar? Seguramente comprometernos o implicarnos un poco más todos.

¿Debería el Govern de la Generalitat tener como prioridad el área metropolitana en los próximos años?

La Generalitat lo que tiene que hacer, desde mi perspectiva, es gobernar para todo el mundo: ni para unos, ni para otros. Para todos. Porque es importante el pueblecito de montaña que puede estar en una situación compleja y también L’Hospitalet. En el área metropolitana hay una concentración de población de cinco millones de habitantes y lo que está claro es que tampoco se puede gobernar al margen de esa realidad. En mi calidad de presidenta de la Diputació de Barcelona, debo gobernar para los 311 municipios, para el más grande y para el más pequeño, y para que nadie se quede atrás. Lo que echamos en falta es que, a veces, se ha gobernado para unos sectores determinados y se han descuidado sectores o territorios como L’Hospitalet. Y que no se pueden entender decisiones como esa polémica que se ha suscitado en Santa Coloma de Gramenet, con una residencia para gente mayor. En L’Hospitalet, la Generalitat no haya hecho una residencia desde hace no sé cuantísimos años y se niega a concertar plazas. ¿Es normal? ¿Es lógico que se haya tardado 12 años para arreglar un local, para desdoblar el CAP de La Florida? ¿Es normal que podamos llevar muchos años con un solar en Can Rigal esperando que la Generalitat construya el Hospital General de L’Hospitalet?  Los ciudadanos de L’Hospitalet no tienen más derechos que nadie, pero tampoco menos que nadie.

¿Cómo ha quedado la cuestión de la figura del superintendente de L’Hospitalet?

Pues igual que todas las plazas que se convocan en esta en esta casa, se siguen los procesos legales que están establecidos. No está resuelto al 100%.

¿Tiene relación con Jaume Graells, que fue concejal del PSC y ahora es el candidato de ERC a la alcaldía de L’Hospitalet?

No tengo ninguna relación.

¿Repetirá como presidenta de la Diputació si salen los números?

Yo estoy a disposición, pero ya se verá.

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