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Representantes de entidades sociales, junto a Sánchez Llibre, presidente de Foment

Representantes de entidades sociales, junto a Sánchez Llibre, presidente de Foment

Opinión

El poder de las entidades sociales como motor económico en la Gran Barcelona

"Tras un pasado industrial, con una economía de servicios, en el que el turismo seguirá siendo importante, se dibuja un motor social que puede caracterizar a Catalunya y a todo el conjunto del área metropolitana de Barcelona"

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La fortaleza de la economía metropolitana y, por tanto, la que empuja al resto del territorio catalán, se puede basar en los próximos años en una combinación de factores. Hay centros tecnológicos de primera fila, áreas de investigación, universidades y un tejido empresarial avanzado. También está la administración pública, que puede y debe relacionarse con el sector privado y establecer sinergias que permitan alzar el vuelo.

En el área metropolitana de Barcelona cada vez se es más consciente de esa relación, de una estrecha colaboración. Hay diversas zonas que pueden ser muy dinámicas, algunas que han concentrado ahora la mirada, como el Besòs, en Sant Adrià y Badalona, con el proyecto de las Tres Xemeneies. También en L’Hospitalet, con una reforma urbanística que dará origen a un gran centro biotecnológico.

Pero el futuro pasa también por las entidades sociales, tanto públicas como privadas. El análisis de ese sector se realizó esta semana en el ciclo de debates Rethink Barcelona, organizado por la Societat Barcelonesa d’Estudis Econòmics i Socials (SBEES), entidad impulsada por la patronal Foment del Treball.

El papel de apoyo a la ciudadanía puede ser crucial, con un enorme potencial “cohesionador, humano y económico”, como se recordó en la sesión en Foment.

Pero eso va mucho más allá. Lo señaló el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, al señalar que Catalunya “puede ser una de las primeras regiones de Europa en basar su crecimiento y prosperidad” en las políticas e iniciativas sociales.

Es una especie de revolución. Lo social como motor económico. Porque muchas de esas entidades cuentan con el trabajo de auténticos profesionales, de una red tupida de personas que muestran orgullo por su trabajo. Insistió en ello el consejero delegado de Aigües de Barcelona, Felipe Campos, que destacó que “la Barcelona social es una de las grandes fortalezas” que vertebran el modelo actual y futuro de la ciudad.

La participación de diversas entidades en estos debates de Rethink Barcelona ilustra la riqueza de ese sector: la Fundación La Caixa, la Fundación Roure o el grupo hotelero Catalonia H&R.

Con muchos problemas acuciantes, con una administración pública que no podrá llegar a todo, la participación de entidades sociales con participación privada será esencial.

La idea de fondo se lanzó con convicción: hay que afrontar los problemas y retos urbanos desde la proximidad. Con un acompañamiento constante e individualizado a las personas vulnerables. El desarrollo metropolitano pasa por esas políticas.

Tras un pasado industrial, con una economía de servicios, en el que el turismo seguirá siendo importante, se dibuja un motor social que puede caracterizar a Catalunya y a todo el conjunto del área metropolitana de Barcelona.