El cómico Ángel Martín

El cómico Ángel Martín EFE

¿Quién hace Barcelona?

Ángel Martín: "En Barcelona hay suficiente gente con ganas de programar y actuar para revitalizar el Paral·lel"

El cómico barcelonés, que vuelve a su ciudad natal con el espectáculo 'Somos monos', repasa los proyectos más relevantes de su carrera y celebra la reactivación del formato de los micros abiertos para la comedia en la capital catalana

Otras informaciones: El Ayuntamiento invertirá más de 20 millones de euros en transformar el Paral·lel en el 'Broadway' de Barcelona

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Ángel Martín (Barcelona, 1977) es un ejemplo de crecimiento profesional, pero también personal. Iniciado en la comedia en pequeños locales de la capital catalana, dio un salto televisivo que le acercó al gran público y facilitó la puesta en marcha de exitosos proyectos con los que el cómico recorrió teatros repartidos por toda la geografía nacional.

En 2017, un brote psicótico le obligó a parar. De esta experiencia nació Por si las voces vuelven, un best seller que superó los 300.000 ejemplares vendidos y supuso un punto de inflexión en la forma de abordar la salud mental en España.

Tras recopilar varios éxitos literarios y escénicos, Martín volverá a su ciudad natal los días 9 y 10 de mayo con el espectáculo Somos monos, una crítica a la fe ciega a la tecnología que ha adoptado una sociedad esclava de los algoritmos.

¿Cómo fueron sus inicios en la comedia?

Estudié interpretación en la escuela 15 de Octubre, cerca del Arc del Triomf. Paramount Comedy montaba noches de comedia en locales como la Cova del Drac, el Jamboree... Salas clásicas de Barcelona que habían decidido introducir comedia. Empecé a hacer monólogos con Paramount y, a raíz de una grabación que hice para televisión, pasé a ser guionista de la serie Siete Vidas. A partir de ahí, centré mi vida profesional en la comedia.

¿Cuál fue el proyecto que dio un mayor impulso a su carrera?

Hubo un gran cambio cuando empecé con los monólogos. El programa Sé lo que hicisteis fue el proyecto que me dio más visibilidad. Fuimos muy transgresores y tuvimos mucho descaro, lo que sirvió para llegar al gran público. Pero el momento en el que me di cuenta de que las cosas cambiaban fue cuando empecé con los monólogos en la Cova del Drac. Descubrí que subir a un escenario a contarle mis cosas al público me llenaba mucho.

¿Qué diferencias nota entre la escena cultural barcelonesa de sus inicios y la actual?

No estoy viviendo en Barcelona, pero sí he tenido la sensación, a través de compañeros que viven en la ciudad, que hubo un momento en el que parecía que desaparecían los locales para hacer comedia en un formato reducido. Cuando estaba en la ciudad, había locales como el Laboratori de la calle de Balmes y el local del Mag Magí.

Cuando volví a Barcelona, hace unos 15 años, tuve la sensación de que estaban desapareciendo esos locales que permitían investigar el tipo de comedia que querías hacer y todo se centraba en teatros, en formatos más grandes. Necesitabas un nombre para poder actuar. Sin embargo, en los últimos años el formato de los micros abiertos se ha reactivado en Barcelona y empieza a ser más sencillo encontrar locales para la comedia, como la Cova del Drac.

Ángel Martín durante un ensayo

Ángel Martín durante un ensayo ÁNGEL MARTÍN

El Ayuntamiento ha anunciado una inversión superior a los 20 millones de euros para transformar el Paral·lel. ¿Cree que este eje puede recuperar su condición de referente cultural de Barcelona?

Hay gente que quiere hacerlo. Y si hay esa predisposición, revitalizar ciertas cosas no es difícil. El Molino reabrió las puertas y ha empezado a hacer comedia con la gente del Cruïlla, están programando. Sería absurdo querer compararlo con hace 20 años, pero hay suficiente cómico y gente con ganas de actuar y programar para revitalizar el Paral·lel.

Sufrió un brote psicótico en 2017. ¿En algún momento previo se dio cuenta de que las cosas no iban bien?

Al ser un brote psicótico, todo el mundo se dio cuenta menos yo. Cuando me estaban ingresando en el ala de psiquiatría pensaba que entraba en un escape room, no era consciente de lo que estaba sucediendo. Yo era un tío que había descifrado cómo funcionaba el universo, no fui consciente de lo que pasó hasta que salí de psiquiatría.

En 2021 publicó 'Por si las voces vuelven', un libro que narra el proceso personal derivado de este brote que se convirtió en un best seller nacional. ¿Cree que su libro fue un punto de inflexión para que en España se empezara a hablar abiertamente de salud mental?

Sí, todo el mundo está de acuerdo en que el libro marcó una especie de punto de inflexión, al menos en la forma de hablar de salud mental. Hasta ese momento parecía que había que tener mucha prudencia con las palabras. Como la única intención que tenía el libro era contar mi experiencia por si servía a otros, lo escribí con el lenguaje que me apeteció. El libro rompió el miedo a decir en voz alta que te habían pasado ciertas cosas.

También ayudó el podcast que saqué en paralelo, donde vino gente como Dani Martín, Mercedes Milá o Lola Índigo a hablar de historias que habían tenido en la cabeza, y entonces la gente empezó a perder el pudor a mencionar abiertamente aquello que le había sucedido. Hay que verbalizarlo, aunque también hacer cambios para buscar un remedio.

Ángel Martín junto a su libro 'Por si las voces vuelven'

Ángel Martín junto a su libro 'Por si las voces vuelven' EFE

¿Cree que continúa existiendo un fuerte estigma sobre la salud mental?

Conté mi experiencia, pero no soy un activista de la salud mental. Creo que, si la pregunta flota en el aire, quiere decir que todavía hay estigma sobre mencionar ciertas cosas, pero no creo que sea una cuestión a nivel social. Es individual. Si tienes miedo a explicar en tu entorno qué te ha pasado, quizá tu entorno no es el adecuado. Cada uno debería mirarse el ombligo para ver qué tal lo está haciendo, y construir a partir de ahí.

Otro de sus proyectos de gran éxito fue su informativo matinal exprés. ¿Cómo nació esa idea?

Fue una broma que se fue de las manos. Iba a ser un vídeo suelto que subí un día a redes en plena pandemia. Tras llevar horas leyendo medios digitales, me di cuenta de que la noticia siempre era la misma. Entonces decidí hacer un vídeo como una chorrada más en redes que desaparecería y no vería nadie. Tuvo mucha más repercusión de lo que había tenido cualquier contenido que hubiera compartido hasta ese momento, y pensé en volver a hacerlo al día siguiente. Lo hice, vi que tenía la misma repercusión, y decidí hacerlo durante 15 días.

A las dos semanas, mucha gente empezó a subir vídeos con el mismo formato, pero más concretos. Yo los hacía como algo muy general, con noticias muy rápidas, mientras otras personas los hacían de eSports, arte, ciencia... Este contenido funcionaba muy bien, y lo convertí en un formato. Surgió como una idea graciosa para resumir las noticias y ha durado casi cinco años.

¿Ha pensado en recuperarlo?

Los proyectos tienen una etapa y una compatibilidad con tu proyecto de vida. Tampoco es coherente tener un discurso de preocupación por el consumo del mundo digital y la sobreinformación y, de repente, tener un proyecto que me obliga a estar constantemente hiperconectado.

De esta hiperconexión nació el proyecto 'Somos monos', donde critica que la sociedad se haya dejado arrastrar por internet y la tecnología en general...

Hay una combinación de cosas. Somos monos nace de la sensación de que estamos apagando cada vez más el cerebro, de que todo lo que hacemos está destinado a esforzarnos cada vez menos. Me parece absurda la fe ciega en la tecnología. Por otro lado, me apetecía romper esa barrera que hay en el mundo digital, con la que parece que hablar es un deporte de riesgo, que no se pueden decir las cosas y que hay que medir muy bien el lenguaje. Me apetecía salir al escenario y hablar sin filtros de muchas cosas. De esta combinación nació Somos Monos.

Cartel promocional de 'Somos Monos', el nuevo espectáculo de Ángel Martín

Cartel promocional de 'Somos Monos', el nuevo espectáculo de Ángel Martín ÁNGEL MARTÍN

Su gira, además de llegar a Barcelona y a muchas ciudades españolas, tiene fechas internacionales. ¿Han tenido una buena acogida?

Lo empezamos a hacer con Punto para los locos, el anterior show. Tocamos algunas ciudades como Londres, Ámsterdam, Dublín, Munich y Berlín, y nos dimos cuenta de que hay muchos españoles fuera del país que no pueden ver espectáculos que se están haciendo en España. La experiencia fue muy positiva y decidimos repetirla con Somos Monos. Ya hemos estado en París, Munich, Berlín y Londres, y marchamos en mayo a Bruselas, Ámsterdam y Dublín. La acogida siempre ha sido muy bonita, la gente tiene encuentros con españoles que están viviendo en esa ciudad.

¿Habrá una ampliación de fechas?

No está previsto. Las funciones de Barcelona serán las más grandes de este espectáculo, no habrá ningún recinto mayor que el Fòrum. Las noches del 9 y el 10 de mayo habrá 3.000 personas. La construcción de esas dos noches tiene mi cabeza cerrada. No voy a pensar en nada hasta que pasen esas fechas.

¿Trabaja en algún otro proyecto en paralelo o para un futuro próximo?

Me centro en Somos Monos. Me di cuenta de que estaba cayendo en la trampa de querer hacer 20.000 cosas a la vez, y eso supone hacer 19.999 al 70%. Me centro en un proyecto y no me embarco en otro hasta que tengo la certeza de que el primero va sobre ruedas y solo tengo que disfrutarlo. Somos Monos tiene el 100% de mi energía.