Artur Ramon Navarro, anticuario y propietario de Artur Ramon Art en Barcelona

Artur Ramon Navarro, anticuario y propietario de Artur Ramon Art en Barcelona Cedida a Metrópoli

Vivir en Barcelona

Artur Ramon, anticuario desde hace 35 años en Barcelona: “La única salida que tenemos es la exportación”

Hijo de coleccionistas, este amante del arte y de las antigüedades lucha por mantener vivo el negocio familiar, fundado en Sitges en 1883 y llevado a la capital catalana en 1942

Pérdida masiva de anticuarios en Barcelona: “Cuando llegué al Gòtic éramos 70; ahora quedamos seis”

Llegir en Català
Publicada

Los anticuarios forman parte del pasado comercial de Barcelona. Aunque apenas resisten una treintena, en 1910 el sector protagonizó un auge en la ciudad, especialmente en el casco antiguo.

Por aquel entonces, la demanda de obras de arte y objetos de colección era muy alta. Sin embargo, actualmente la situación es otra. “La única salida que tenemos los anticuarios es la exportación”, señala Artur Ramon Navarro, propietario de Artur Ramon Art. Un mercado, según el mismo, “muy competitivo”.

Objetos del comercio Antiguitats Sandoval, en el Gòtic

Objetos del comercio Antiguitats Sandoval, en el Gòtic SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

“Cuando empecé a trabajar, a finales de los años 80, el 80% del negocio estaba en España”, afirma Navarro a Metrópoli, y señala que actualmente ocurre justo lo contrario. “Cada vez irá más por aquí”, añade.

Según explica, esto se debe a que en el país no hay muchos coleccionistas, a pesar de “la gran cantidad de obras de arte con las que contamos”. En el extranjero, afortunadamente –en sus palabras– todavía hay museos y coleccionistas interesados en adquirir nuestras obras.

El 80% de las ventas

Coincide con Artur otro compañero de profesión: Rubén Torres, propietario de una galería que lleva su nombre. “El cliente local es más lento, adquiere un artículo cada dos años. Sin embargo, el comprador internacional tiene más continuidad”, expresa a este medio. De ahí que, según precisa el mismo, la exportación puede representar, en muchos casos, la totalidad de las ventas.

Este joven galerista apunta como una de las principales causas de la pérdida del comprador local a un cambio de flujos, al que “muchas galerías no han sabido conectar con las nuevas generaciones y aprovechar las oportunidades”.

Clientes en el Oba Art Gallery, una galería de arte del Gòtic

Clientes en el Oba Art Gallery, una galería de arte del Gòtic SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Sin relevo ni público local

La falta de relevo generacional acecha al sector, que además se ha visto “arrinconado” por las grandes marcas internacionales que “controlan” el casco antiguo de la ciudad. “En el Gòtic se han asentado empresas que ofrecen un producto más atractivo para los turistas”, señala Navarro.

Se trata de un barrio históricamente conocido como la meca de los anticuarios. Hace 40 años había unos 70 locales en la zona –según detallan varios profesionales a este medio–, sin embargo, ahora quedan alrededor de seis.

El primer golpe al sector llegó en 1960, con la irrupción del minimalismo. “Fue entonces cuando las cosas antiguas, con historia, perdieron espacio”, precisa el propietario de Artur Ramon Art.

Proliferación de anticuarios

Entre 1910 y 1936 surgieron en el casco antiguo de Barcelona los primeros comercios dedicados a la venta de antigüedades, impulsados por el creciente interés por el arte. La calle de la Palla se convirtió en un punto clave, siguiendo el patrón habitual de las grandes ciudades, donde estos negocios tendían a ubicarse cerca de monumentos destacados. En la capital catalana, concretamente, en torno a la catedral, tal como explica Navarro.

Hasta el estallido de la Guerra Civil, el mercado artístico vivió un periodo especialmente activo, en parte porque aún circulaban piezas procedentes de expropiaciones realizadas en templos religiosos. Durante estos años se consolidó en la ciudad un modelo moderno de comercio de antigüedades.

Venta de antigüedades en el Mercat dels Encants

Venta de antigüedades en el Mercat dels Encants GALA ESPÍN Barcelona

Aunque el sector creció con fuerza en sus primeros tiempos, la guerra supuso un punto de inflexión: la destrucción de una parte importante del patrimonio y la inestabilidad del país frenaron en seco la actividad.

«Tras el conflicto bélico, el número de anticuarios asentados en la ciudad condal cada vez será menor y ya nunca volverá a gozar del esplendor de los inicios», escribe Navarro en su estudio El reverso de la historia del arte.

A pesar del declive progresivo de estos comercios, el barrio Gòtic continúa siendo, todavía hoy, el área con mayor concentración de profesionales del sector.

Oba Art Gallery, una galería de arte del Gòtic

Oba Art Gallery, una galería de arte del Gòtic SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Otros espacios emblemáticos relacionados con la compraventa y el intercambio de objetos históricos en Barcelona incluyen la Fira de Bellcaire y el Mercat dels Encants, este último con más de siete siglos de historia.