María Rosa Pérez Casares, CEO del Tablao Cordobés Barcelona
María Rosa, alma del templo del flamenco en Barcelona donde actuó Camarón: “A algunos les cuesta reconocer el flamenco como patrimonio de Catalunya”
El legendario tablao de la capital catalana abre sus puertas a Metrópoli de la mano de su directora para analizar la situación del género en la capital catalana y contar los proyectos y retos futuros
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Pisar el Tablao Cordobés, en el corazón de La Rambla de Barcelona, es caminar por la historia viva y legendaria del flamenco en Catalunya desde que empezó su andadura hace ya 56 años.
Con una capacidad para 150 personas, este espacio se ha erigido como el mejor Tablao Flamenco del mundo 2025, un premio otorgado por la prestigiosa Escuela de Flamenco de Andalucía.
María Rosa Pérez Casares es la actual directora del Cordobés. Hija de los fundadores, el guitarrista Luis Adame y la bailaora Irene Alba –nombres artísticos–, ahora se dedica a mantener la historia viva del tablao, uno de los puntales flamencos más importantes desde que en 1970 abriera sus puertas.
Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
“Ecosistema del flamenco”
Si algo tiene el Tablao Cordobés es una vida por delante, por el momento, sin fecha de acabarse. El hijo de María Rosa, Curro Sánchez, también ha comenzado a regentar el negocio, y ya son tres generaciones las que se ponen al mando.
Todo tiene un sentido. Este refugio flamenco no tiene en su hoja de ruta despedirse, y está más vivo que nunca. “Los tablaos son el ecosistema del flamenco, lo que permite a los artistas a crecer y vivir del género, donde aprenden”, subraya María Rosa en una entrevista con Metrópoli.
Desde este prisma, hace más de cinco décadas que batallan por ofrecer el mejor cartel de este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. “Hemos soportado pandemias, el 11M, miles de épocas… y aquí seguimos dándolo todo”, recalca.
Camerino de las artistas del Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Enaltecer al turismo
“A menudo, tratamos de denostar el turismo, pero es un gran colchón que nos permite tener consecuencias muy positivas”, observa María Rosa que, lejos de criticar el público actual de los tablaos –casi todos extranjeros–, abraza el interés que tienen por este arte.
“Evidentemente, nos sostenemos del turismo, hay público local pero en un 90% es el que viene de fuera, pasa en todas las expresiones artísticas que son estables en el tiempo, la presencia autóctona es menor”, comenta.
Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Aun así, desde el Tablao Cordobés agradecen la pasión por el flamenco venga de quien venga. “Que vengan turistas es muy positivo, es lo que ha hecho que el flamenco crezca, y gracias a eso, los artistas tienen mucho trabajo y pueden vivir de esto, se ganan la vida con lo difícil que es que pase eso en el arte, tienen buenos cachés”, sostiene.
Sin apoyo público
El arte flamenco, pese a la alta rentabilidad gracias al turismo, se encuentra en una fase “paradójica”, en palabras de Pérez Casares. “A nivel artístico, estamos en un momento muy bueno, el nivel es excelente, no para de salir gente joven potentísima, y el flamenco está vivo y en constante evolución, aunque sin apoyo desde las administraciones públicas”.
Desde el Tablao Cordobés, se denuncia que “hay un pobrísimo reconocimiento” por esta expresión artística. “Es una lástima que teniendo este patrimonio cultural no haya una línea de subvenciones expresamente para el flamenco, la mayoría de gente lo desconoce y con el cero apoyo que hay, afloran los prejuicios”.
Uno de los comedores del Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Aun luchando a contracorriente, María Rosa recuerda que el Cordobés es un tablao que ha tenido –y continúa teniendo– la mejor plantilla de artistas de este género. “Pese a todo, nosotros seguimos con la misma esencia, en los años 70 venía Camarón, Farruco, Fernanda y Bernarda de Utrera, El Chocolate… y ahora hemos disfrutado de Miguel Poveda, Israel Galván o Eva la Yerbabuena”.
Y no es solo música lo que se vive en este templo. El Tablao Cordobés ofrece una variedad de 40 platos distintos donde la gastronomía tradicional de Catalunya y España es la protagonista. Asimismo, cuenta con dos comedores para deleitar a los visitantes con una “inmersión cultural” completa.
Enrique Morente y Luis Adame en el Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Expansión del Cordobés
Es cierto que el turismo ha sido una inyección económica para este tablao, y esto ha dado como resultado que la expansión de la marca “del Cordobés” se materialice con el tiempo.
La sala El Duende, ubicada en el número 33 de La Rambla, vio la luz por primera vez en abril de 2024, una nueva apuesta de “club” por el equipo del tablao para promover nuevas formas de consumo del flamenco.
“Es más una coctelería bar, estamos ahí empeñados en darlo a conocer porque merece la pena, actúa gente más joven; en el tablao están las estrellas consagradas y, en El Duende, los que están saliendo ahora, que son muchos y muy buenos”, apunta María Rosa.
Parte de las butacas del Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Centro Cultural del flamenco
No obstante, las proyecciones del Cordobés no terminan ahí. Uno de los retos que se plantean en un par de años es crear un Centro Cultural del flamenco. “Somos activistas de la defensa del género y queremos que se dé a conocer el patrimonio que hay en Catalunya”, asevera Pérez Casares.
“Hay gente que tiene una mirada nacionalista, un poco miope a mi juicio, que les cuesta reconocer al flamenco como patrimonio cultural vivo de Catalunya”, remata.
Vistas a La Rambla desde el Tablao Flamenco Cordobés Barcelona
Obras en La Rambla
En este panorama, si algo ha incidido en el Tablao Cordobés y en los establecimientos colindantes son las recientes obras que se han puesto en marcha en La Rambla. El escenario que presenta esta arteria barcelonesa ha repercutido en el flujo de viandantes que se vislumbraba en tiempos pasados, aunque tampoco es la mayor de las problemáticas.
“Hemos visto un impacto, pero al funcionar mayormente con reservas, no tenemos tanto obstáculo”, relata Pérez Casares.
Además, ve con “buenos ojos” la remodelación de esta vía principal de la capital catalana. “Soportamos las obras y el ruido con ganas y con gusto, porque creemos que es necesaria y estamos muy ilusionados por ello”, concluye.