Jon García, dueño de Jon Cake, obrador de tartas de queso

Jon García, dueño de Jon Cake, obrador de tartas de queso GALA ESPÍN Barcelona

Gastro

Jon Cake, el ingeniero aeronáutico detrás de las mejores tartas de queso de Barcelona: “A los dos meses ya vendía 100 semanales”

Su vida dio un vuelco cuando, tras un viaje en coche de ocho horas volviendo de Carranza, Jon García decidió dejar la consultoría y emprender en el mundo de la repostería

Te puede interesar: El creador de las tartas de queso más famosas de Barcelona abre el local más grande hasta la fecha

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

Noticias relacionadas

Jon García (Bilbao, 1991) es todo un icono de las tartas de queso en Barcelona. Lo que en un primer momento fue una ambiciosa idea surgida durante la pandemia se ha convertido en cinco locales, el último abierto hace tan solo dos semanas en Poblenou.

Sus abuelos le transmitieron el amor por la hostelería, y aunque su familia siempre le empujó a huir de este mundillo, él se enganchó desde el primer momento. “Siempre me ha gustado la cocina”, expresa en conversación con Metrópoli. Esta pasión le llevó a jugárselo todo en noviembre de 2020, momento en el que emprendió como pastelero. Dos meses después, ya vendía 100 tartas de queso a la semana.

Un hito que no habría sido posible sin su energía y creatividad, dos aspectos que le definen. Este último, de hecho, ha jugado un papel importante en su última apertura, donde, animado por el espacio y su visión de negocio, ha apostado por ofrecer una propuesta salada –además de sus famosas tartas– y, en un futuro no muy lejano, incluso talleres gastronómicos.

Nueva tienda de Jon Cake en Poblenou

Nueva tienda de Jon Cake en Poblenou GALA ESPÍN Barcelona

Pregunta: Para empezar, ¿quién es Jon Cake?

Respuesta: Un tío normal que hace tartas muy trabajador (ríe). Empecé en noviembre de 2020 y desde entonces ya tengo cinco negocios funcionando.

¿Cómo termina un ingeniero bilbaíno haciendo tartas de queso en Barcelona?

Soy bilbaíno de nacimiento, pero con siete años me vine a vivir a Vilassar de Mar, así que llevo prácticamente toda la vida aquí. Y sobre qué hace un ingeniero vendiendo tartas, te cuento: me metí en ingeniería aeronáutica porque era lo que tocaba hacer (estudiar, hacer una carrera universitaria...) y porque mi familia siempre me empujó a huir de la hostelería. Mis abuelos habían regentado un restaurante en Bilbao y sabían lo duro que era. Pero a mí siempre me ha encantado la cocina, así que decidí hacer un parón para estudiar. Me enganchó desde el primer día.

Lo de las tartas se me ocurrió tiempo después, en un viaje en coche de ocho horas volviendo de Carranza durante la pandemia. Estaba sin trabajo y me puse el objetivo de vender diez tartas de queso al día. Así surgió todo.

Entrevista a Jon Cake, el ingeniero detrás de las mejores tartas de queso de Barcelona

Para ti, ¿la pandemia fue el momento idóneo para emprender?

Sí. Todo el mundo estaba en su casa usando Instagram casi todo el día, por lo que era relativamente más fácil llegar a la gente.

Tu nombre ya es casi sinónimo de cheesecake en Barcelona. ¿En qué momento sentiste que tu proyecto despegaba?

Prácticamente desde el principio. Empecé en noviembre a hacer tartas y, apenas un mes después, ya estaba en un obrador. En enero alcanzábamos unas 100 tartas a la semana; en febrero se incorporó un amigo y pasamos a hacer 200. Quince días más tarde se sumó otra persona y llegamos a las 300 tartas semanales. Realmente fue un despegue muy rápido.

¿Por qué este éxito? ¿Por qué crees que a la gente le gustan tanto tus tartas?

Siempre partí de la idea de hacer la mejor tarta de queso del mundo, utilizando un producto excelente. Creo que supimos transmitir nuestra pasión a la gente y que mi historia tenía gancho: pasar de ingeniero aeronáutico a hacer tartas en plena pandemia. El boca a boca también ha sido clave en nuestro crecimiento.

¿Quién es tu mayor crítico?

Creo que el más exigente soy yo. Siempre intento poner el listón lo más alto posible y, probablemente, de todo el equipo, soy a quien más cuesta convencer cuando probamos algo.

Jon García, dueño de Jon Cake, obrador de tartas de queso

Jon García, dueño de Jon Cake, obrador de tartas de queso GALA ESPÍN Barcelona

¿Crees que desde hace años hay una fiebre por las tartas de queso en Barcelona?

La fiebre por la tarta de queso empezó durante la pandemia, cuando todo el mundo hacía la de La Viña en casa. A finales de 2020 y principios de 2021 hicimos dos o tres proyectos, y poco después muchísima gente se sumó porque era un producto que funcionaba: atractivo, fácil de vender y muy llamativo como postre. Hubo un gran boom en 2021; en 2022 y 2023 siguió creciendo, y 2024 también fue un año al alza. Diría que en 2025 el mercado empezó a estabilizarse y que, probablemente, en 2026 se note una ligera caída.

Como uno de los pioneros en el auge de las tartas de queso, ¿qué opinas de la aparición de modelos de venta muy agresivos en precio, como las tartas a un euro?

Es un modelo de negocio distinto. Obviamente, cobrando un euro no puedes ofrecer la misma calidad que quien lo vende a lo que toca o más. Es una forma de estandarizar el producto y ofrecerlo a un precio mucho más bajo, que es, en el fondo, lo que lo hace atractivo. El margen acaba estando en los toppings. Para mí, es un modelo de negocio completamente distinto que no debería compararse.

¿Lo consideras competencia?

Competencia es, porque ofrece el mismo producto, pero no tiene nada que ver. Se dirigen a públicos diferentes y buscan cosas distintas; no persiguen la misma experiencia. Una cosa es una pastelería artesana y otra un modelo enfocado al volumen, que necesita vender mucho para poder ser rentable.

¿Qué público tiene Jon Cake?

En su mayoría, mujeres de entre 30 y 45 años. Gente joven, sobre todo. Y depende de la tienda pues tenemos más locales –clientes recurrentes que compran tartas para sus cumpleaños– o turistas.

¿Cuánto vale una porción de tarta de queso?

Va al peso. Una porción de 150 gramos cuesta unos cinco o seis euros.

Bollería de la nueva tienda de Jon Cake en Poblenou

Bollería de la nueva tienda de Jon Cake en Poblenou GALA ESPÍN Barcelona

¿Quién está más dispuesto a pagar este precio, la gente de aquí o los turistas? ¿Y crees que ahora la gente valora más la repostería?

Cuando viajas como turista, sueles probar lo que está de moda y no te fijas tanto en el precio, porque pones menos límites que en tu día a día. Dicho esto, nosotros vendemos la tarta a seis euros, siete si es un poco más grande, pero luego vas a un restaurante y los postres rara vez bajan de 6,50 euros. Hay gente a la que no le gusta pagar la repostería a ese precio porque considera que no lo vale, y no hay ningún problema con eso. Nosotros nos centramos en hacer un producto excelente, en utilizar materias primas de altísima calidad y en no usar aditivos. Y eso tiene un coste. Al final, nadie está obligado a comprarlo.

¿Cuál ha sido el mayor reto desde que empezaste tu proyecto?

Probablemente, mantener los estándares de calidad teniendo tantos locales abiertos y sin poder estar tan encima como al principio. Esto nació como un proyecto pequeño, donde estábamos cuatro personas supervisándolo todo. Ahora somos más de 50, el negocio ha crecido, y seguimos manteniendo el foco en lo mismo: hacer un producto excelente para que la gente venga y lo disfrute.

Nueva tienda de Jon Cake en Poblenou

Nueva tienda de Jon Cake en Poblenou GALA ESPÍN Barcelona

Hablemos de esta nueva tienda, tu última apertura. Entiendo que es una especie de prueba piloto de un concepto diferente a los anteriores: además de tus tartas, incorporas desayunos salados y la posibilidad de hacer talleres. ¿Qué nos puedes contar sobre esta nueva propuesta?

Este local de Poblenou cuenta con un obrador muy grande que nos permite seguir elaborando tartas y, al mismo tiempo, abrir nuevas líneas de negocio. Es un espacio que nos encanta, así que queremos aprovecharlo al máximo. Aquí queremos incorporar una oferta salada, porque hemos visto que en Barcelona la gente suele desayunar salado. Por eso hemos creado nuestros “planchados”, elaborados a partir de un bollo de mantequilla y con el queso como protagonista. En cuanto a los talleres, tenemos el espacio para hacerlo, pero preferimos esperar un poco antes de ponerlos en marcha, hasta que el proyecto tenga más recorrido; solo llevamos dos semanas abiertos.

¿Cómo ha sido la acogida en el barrio?

No nos podemos quejar. Es un barrio nuevo para nosotros, pero la idea de abrir en Poblenou también era tener un espacio más enfocado a la gente de Barcelona. En El Born es verdad que hay colas y mucho turismo. Aquí estamos bastante más alejados del turismo, y queremos que este local sea un lugar para que la gente lo disfrute. La respuesta está siendo muy buena: la gente nos está dando una oportunidad y viene a probar, así que, de momento, muy bien.

Vamos a lo personal, si no estuvieras haciendo tartas de queso, ¿a qué te dedicarías?

Pues no lo sé. Supongo que estaría metido en alguna cocina buscando una, dos o incluso tres estrellas. Proyectos que requieran energía, creatividad y darlo todo (ríe).

¿Qué podemos esperar de Jon Cake en el futuro?

La verdad es que no lo sé. Nuestra intención es hacer todo lo mejor posible, seguir trabajando al máximo, hacer las mejores tartas y continuar ofreciendo una experiencia excelente a cualquiera que visite nuestro local.