Fotomontaje con la exlíder de BComú, Ada Colau, y el alcaldable de la formación en Barcelona, Gerardo Pisarello
¿Dónde está Pisarello?
"Pisarello lanza un mensaje ideológico para retener a su electorado más fiel, pero eso es insuficiente si se quiere ganar"
¿Dónde está Wally? es una serie de libros creada por el dibujante británico Martin Handford en 1987. No eran libros al uso como bien sabemos los baby boomers, la generación X, los milenials e, incluso, algunos centenials.
Eran libros para jugar, para encontrar al escurridizo Wally en escenas con miles de personajes y detalles que despistan al lector. Solo teníamos una pista: Wally siempre iba vestido de la misma forma.
Les propongo un juego al hilo de nuestro amigo Wally. Intenten encontrar en la Barcelona de los dos millones de habitantes con una densidad de más de 17.000 por kilómetro cuadrado a Gerardo Pisarello, el candidato nuevo de trinca de los comunes a la alcaldía de la ciudad.
El ganador de las primarias comuneras habla de todo. De Palestina, del ministro Albares, de Cuba -donde viajó para entregar ayuda humanitaria-, de alquileres para zurrar la badana a Junts y criticar al PSOE, de Vox, de Colau y del liderazgo de Sumar, de Sumar y Podemos --of course--, de las izquierdas, de Rufián, de Venezuela, y casi siempre lo hace en el Congreso. Solo no habla de una cosa: de Barcelona.
Pisarello salió elegido en febrero para ser el primer alcalde --ese es su deseo-- de “origen migrante”, autodefiniéndose como un remake de Mandami, el alcalde de Nueva York. En fin, las comparaciones siempre son odiosas, no digo más.
Por Barcelona no se le ve mucho. Dos veces, según el muy chafardero señor Google. Una en Sant Jordi y otra en la manifestación pro Palestina. Habló ahí de cuestiones genéricas pero de Barcelona solo ha hablado una vez en una entrevista en La Vanguardia, Google dixit, que el rotativo tituló “Hay que recuperar los ejes verdes, pero en los barrios desfavorecidos”. Poco, o nada, más.
No creo que este sea el camino para llegar victorioso a la plaza de Sant Jaume. Pisarello lanza un mensaje ideológico para retener a su electorado más fiel, pero eso es insuficiente si se quiere ganar. Las encuestas dan a los comunes por debajo de los nueve concejales de 2023, perdiendo entre 2 y 3 regidores.
El barómetro municipal de diciembre los dejaba en una intención directa de voto del 6,9%, lejos de los resultados cosechados hace cuatro años donde obtuvo el 19,77% de apoyos.
Pero 2027 tiene cambios con los comicios de hace cuatro años. Los comunes bajan aunque aumente en dos el número de regidores a elegir. Pisarello no es Colau, y ya Colau perdió un concejal en 2023. Colau era muy conocida, Pisarello no tanto. Collboni ha demostrado que es un alcalde más que razonable y que ha sabido administrar su debilidad y con nota.
La oposición de estos años de los comunes no ha sido entendida por una parte de su electorado que ansiaba un gobierno de izquierdas. Vamos, que Collboni no es Trias. Los comunes han perdido fuelle desde 2015 y el partido no está para fiestas como lo demostró la marcha de Janet Sanz.
Con este escenario cambiante, y que puede cambiar todavía más porque la política está más que revuelta, no parece ser buen consejero tener un candidato fantasma, ausente y camuflado entre la multitud como Wally.
Para ganar en Barcelona se necesita saber de Barcelona y conocerla. Hay que hincar codos para aprenderse los temas. Muchos complejos y prácticamente todos polémicos. De momento, el candidato Pisarello solo habla de ideología y de lugares comunes, echando mano de tópicos.
Con una marca deteriorada, comunes, lo mejor es llevar la iniciativa política y desde el escaño de Madrid, recuperar la iniciativa perdida es un imposible. A los Comunes les auguran algunas encuestas seis regidores. Con este candidato, la cosa puede ir a peor.