
Una hernia discal ocurre cuando uno de los discos que hay entre las vértebras de la columna se daña
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¿Se puede curar por sí misma una hernia discal?
En algunas ocasiones, la hernia puede disminuir de tamaño o incluso desaparecer debido a que el organismo puede llegar a reabsorber parte del núcleo pulposo que ha salido del disco
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La hernia discal es una afección que ocurre cuando un disco intervertebral, debilitado o deshidratado, se rompe y su núcleo pulposo se desplaza fuera de su estructura natural. Esta alteración puede manifestarse en cualquier segmento de la columna vertebral, aunque su incidencia es más frecuente en las regiones lumbar y cervical.
En palabras más comprensibles, una hernia discal ocurre cuando uno de los discos que hay entre las vértebras de la columna se daña y su parte interna blanda se expande hacia afuera. Esto puede presionar los nervios cercanos, causando dolor, debilidad o entumecimiento, especialmente en la espalda, el cuello, los brazos o las piernas. Es como si un cojín dentro de la columna se rompiera y su relleno empujara hacia afuera, irritando o comprimiendo los nervios.
Desde asintomáticas hasta incapacitantes
En muchos casos, una hernia discal puede permanecer asintomática y pasar desapercibida. Sin embargo, cuando el material herniado ejerce presión sobre las raíces nerviosas, los síntomas pueden volverse incapacitantes. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran el dolor localizado en la zona afectada, la irradiación del dolor hacia brazos o piernas, alteraciones en la sensibilidad e, incluso, pérdida de fuerza muscular en los casos más severos.
A la pregunta de si una hernia discal puede desaparecer por sí sola, el doctor Iván Zabaleta, del Instituto Clavel, perteneciente a Hospital Quirónsalud Barcelona, aclara que “no tiene una respuesta absoluta, ya que depende de diversos factores, como el tamaño de la hernia, las características de la misma, la edad del paciente, su estado de salud general y el tiempo que se dé uno para que esta desaparezca”. “Y lo cierto es que, aunque puede ocurrir, no es lo habitual. Lo que sí podemos decir es que se puede reducir en gran medida el dolor con algunos tratamientos, aunque no todos los síntomas mejoren junto con el dolor", añade el especialista.

Iván Zabaleta, especialista del Instituto Clavel , perteneciente a Quirónsalud Barcelona
Factores de riesgo y causas
Las hernias discales pueden ser consecuencia de factores genéticos, traumatismos o accidentes. Sin embargo, el estilo de vida juega un papel clave en su desarrollo. Hábitos como la postura, el sedentarismo y el esfuerzo físico inadecuado pueden aumentar el riesgo de sufrir esta afección.
"Factores como el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo, la mala postura y la realización de esfuerzos físicos intensos pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar una hernia discal”, advierte el doctor Iván Zabaleta, especialista en neurocirugía y endoscopia de columna. “Con frecuencia, los pacientes desconocen la influencia de estos factores en su salud", recalca.
Reabsorción espontánea
En algunos casos, el cuerpo puede reabsorber la hernia discal. Durante este proceso, el sistema inmunológico identifica la parte del disco herniado como una sustancia extraña y la descompone gradualmente. Además, con el tiempo, la inflamación en la zona afectada puede disminuir, lo que reduce la presión sobre los nervios y alivia los síntomas. Sin embargo, este mecanismo no ocurre en todos los pacientes ni en todos los tipos de hernias.
Lo que sí es más común es que, con un tratamiento conservador adecuado, los síntomas de la hernia discal mejoren significativamente, en torno al 90% de los casos aproximadamente. Este tratamiento puede incluir fisioterapia, ejercicios específicos para fortalecer la musculatura, antiinflamatorios y cambios en los hábitos posturales. En muchos casos, las personas logran llevar una vida normal sin necesidad de cirugía.
Grados de herniación
Existen distintos grados de herniación y, en ciertos casos, el cuerpo puede reabsorber parcial o totalmente el material discal desplazado. Esta evolución depende del tipo de hernia. En el secuestro discal, cuando el material herniado se separa completamente de su origen, existe una alta posibilidad de reabsorción, total o parcial, que oscila entre el 43% y el 90% de los casos respectivamente. En la extrusión discal, se produce una ruptura del anillo fibroso (la “faja” que contiene el contenido discal) y la reabsorción es posible en un 15% a 70% de los casos, de forma total o parcial respectivamente.
En la protrusión discal, la hernia aún permanece contenida dentro del disco, con una posibilidad de reabsorción parcial, habitualmente escasa, cercana al 40%. Finalmente, el ‘bulging’ discal se trata de una simple distensión del disco y solo en un 10% de los casos se produce una reabsorción mínima. Aun cuando se observe una reabsorción parcial o total, los síntomas pueden persistir si no se implementan cambios en el estilo de vida y tratamientos adecuados.
Tratamiento quirúrgico
Cuando el dolor persiste o se presentan síntomas graves como pérdida de fuerza en las extremidades o disfunción en el control de esfínteres, es posible que se requiera un tratamiento quirúrgico para aliviar la compresión nerviosa, a veces incluso de forma urgente.
"Si los síntomas son intensos, persisten a pesar del tratamiento conservador o se acompañan de una pérdida de fuerza en las extremidades, es crucial no depender de la reabsorción espontánea. En estos casos, puede ser necesario recurrir a procedimientos más invasivos para evitar secuelas permanentes", destaca el doctor Zabaleta.